Extractos Boletín Cofradía

Saluda del Hermano Mayor. Cuaresma 2020

Un año más me dirijo a vosotros desde esta publicación anual que viene editándose desde hace 31 años. Este es el tercer año del nuevo formato, publicación ésta, cuya intención es que, en este tiempo de cuaresma, la cofradía establezca un dialogo directo con sus hermanos y dar a conocer los actos realizados por nuestra hermandad, durante el curso cofrade del año anterior. Sirvan estas publicaciones como instrumento que acerque la vida cofrade y cristiana al hermano, al visitante y al curioso; proporcionando información, documentación y fondo bibliográfico para las generaciones venideras.

 Quiero agradecer a todas y cada una de las personas que dedican su tiempo a escribir los diferentes artículos para la edición de esta revista, así como al redactor de la misma y a las empresas que desinteresadamente año tras año colaboran económicamente para que este boletín vea la luz.

Este pasado año ha sido un año intenso de trabajo: reforma de trono, nueva corona de Nuestra Madre María Santísima de la Amargura, realización del pregón y presentación de cartel anunciador del Jueves Santo, cultos a nuestros titulares, participación en procesión del Corpus Christi, procesión de nuestra patrona, Ntra. Sra. de la Antigua, participación en todos los actos realizados por la Agrupación de cofradías y charlas realizadas por nuestra Parroquia. Además de, venta lotería, Cruz de mayo, caseta de feria, Boletín anual “SAN JUAN”, recogidas de alimentos para Cáritas, apoyo a las diferentes asociaciones con las que colaboramos, noche solidaria de la caseta, campaña material escolar impulsada por nuestra Parroquia, etc.,

Dar mi agradecimiento a todas las personas que han colaborado; así como a los hermanos y hermanas integrados en los distintos grupos de la Parroquia y en especial a las que  componen la junta de gobierno, por  el esfuerzo realizado para llevar a cabo todo este trabajo, y animarlas a seguir trabajando con esfuerzo e ilusión para que esta Cuaresma en la que nos encontramos inmersos, nos una más aún como grupo y nos lleve a un Jueves Santo en el que nuestra cofradía luzca en su desfile procesional con nuestros sagrados titulares de una manera espléndida por las calles de Almuñécar.

Quiero animar a todos y cada uno de los hermanos de nuestra cofradía a que participen intensamente en nuestra hermandad. Nuestra cofradía siempre ha sido y será una cofradía abierta a todos los hermanos, antiguos, nuevos, mayores, jóvenes y niños; sea cual sea su punto de vista sobre cómo tiene que funcionar nuestra Hermandad. Todo desde el diálogo; desde el AMOR a nuestros titulares, pero desde el conocimiento de lo que representa y los valores que debe representar una cofradía de Semana Santa.

Como hermano mayor tengo el deber de escuchar cada punto de vista a cada persona que esté dispuesta a hacer crecer nuestra hermandad, y unir a todos los hermanos y hermanas entorno a nuestros Titulares.

Todo este trabajo que realiza nuestra hermandad, que puede verse en cualquier hermandad de nuestro pueblo, de Andalucía, o España, no tiene otro sentido que dar conocer que los cofrades no somos grupos de personas que se dedican a pasear obras de arte por las calles durante Semana Santa, si no que somos grupos de personas que trabajamos por nuestra sociedad apoyando en la medida de lo posible al más necesitado. Somos personas que creemos en lo que hacemos, y que cuando salimos en nuestro desfile procesional estamos haciendo un acto de Fe; pero no a nuestros titulares, un acto de fe en un Cristo Resucitado.

Quiero terminar con un fragmento del evangelio de San Juan: la escena de la crucifixión.

“Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre, la hermana de su madre, María mujer de Cleofás, y María Magdalena.  Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo».  Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.” Jn 19:25,27.

Jesús confía su madre al discípulo a quien él amaba: «He ahí a tu madre». Con ello, presenta a María como madre de los discípulos que aman a Jesús.

Como discípulos que amamos a Jesús, el nos confió a su madre; que durante nuestra vida seamos imagen del Amor de esa madre y dignos de la confianza que Jesús depositó en Nosotros.

Que tengáis una buena Cuaresma y Semana Santa.

 

Hermano Mayor. Boletín XXXI. Año 2020

Saluda del Hermano Mayor. Cuaresma 2019

“Estimado/a hermana/o:

En éste, mi segundo año como Hermano Mayor, me dirijo a ti, hermano/a, nuevamente con estas humildes palabras para dar un repaso a este año, un año que ha pasado muy rápido, lleno de trabajo y novedades.

Antes de nada, quiero dar las gracias a mi Junta de Gobierno que me ha apoyado, con ilusión y esfuerzo, en todas y cada una de las iniciativas que he propuesto. 

Dar las gracias, también, a las personas que trabajan desinteresadamente en los diferentes actos realizados, sin vuestro esfuerzo no sería posible la labor realizada.

Quiero tener unas palabras de ánimo y agradecimiento hacia nuestras mantillas, por la entrega y devoción con la que realizan la Estación de Penitencia, siendo ésta un ejemplo a seguir, os animo a seguir trabajando en ese sentido, a los hermanos horquilleros por el esfuerzo y la fe con la que portan a nuestros Titulares por las calles de nuestro pueblo, a todos los hermanos que portan las insignias de nuestra hermandad, y a todos y cada uno de los penitentes, que iluminan nuestro cortejo acompañando a nuestros Sagrados Titulares, gracias de todo corazón.

Como sabéis este año es el XXV aniversario de la salida procesional de Nuestra Madre María Santísima de la Amargura, pero no solo hace 25 años de la llegada de Nuestra Madre a esta hermandad, sino que también es el XXV aniversario de la culminación de un proyecto ilusionante, que comenzó en 1983 cuando la Junta de Gobierno capitaneada por Francisco Aguado, decidió que esta cofradía pasaría a procesionar con un Paso de Misterio, encargando la talla de nuestro Titular, el Stmo. Cristo de la Buena Muerte, del cual este año, se cumplen 35 años de su primera salida procesional.

Este año será un año dedicado de forma especial a nuestra Madre con motivo de este aniversario, culminando en los Cultos que se realizarán el 15 de septiembre en el Templo del Salvador, realizándose el tradicional besamanos. 

Igualmente, nuestro Cristo saldrá en el Vía Crucis, que se realizará esta Cuaresma, en la Iglesia de la Encarnación, portado a hombros por nuestros hermanos y toda persona que lo desee.

En la Junta de Gobierno posterior al Jueves Santo del año pasado, decidimos los diferentes proyectos a realizar, habiendo varios estrenos para este año.

Convencidos que debemos mejorar las condiciones de portado del trono y aligerar el peso, para hacer más liviano el trabajo de los horquilleros, se decidió la reforma integral del mismo.

En esta misma reunión, como conmemoración del XXV aniversario de María Stma. de la Amargura, se decidió la compra de diferentes rostrillos y enseres, así como la realización de una nueva corona para nuestra Madre.

Como cada año, nuestra cofradía ha seguido trabajando en su obra social, aumentando en la medida de lo posible el apoyo a Cáritas y diferentes asociaciones de nuestro pueblo. No podemos olvidar que la caridad no puede faltar en nuestra hermandad siendo uno de los fines de las cofradías.

Todo esto que os he comentado es el trabajo que se ha realizado durante el año, pero no me voy a despedir sin decir lo que creo verdaderamente importante de la Semana Santa y en lo que para mí, deberíamos vivir todos los cristianos y especialmente los cofrades.

Yo me siento cofrade, disfruto todos y cada uno de los días de esa semana, especialmente el Jueves Santo y muy especialmente el viernes por la mañana, en el “Paso”, tradición centenaria que se celebra en nuestro pueblo y nuestra cofradía tiene el honor de participar en ella, disfruto con la salida de nuestro paso y todo el recorrido.

Para mí es la celebración cristiana más importante, pero cada día estoy más convencido que no nos preparamos para esa celebración y no la vivimos comprendiendo lo que verdaderamente hizo Jesús por nosotros. Para poder vivir esa Semana Santa creo que debemos preparar y vivir de manera intensa la Cuaresma.

Cuaresma significa periodo de preparación, de reflexión que nos sirva para encontrarnos con nuestra fe, para que se olviden rencillas que pueda haber en nuestro corazón, apartando de él cualquier rencor, odio, envidia hacia cualquier hermano avanzando en el camino
de ser imagen de Cristo.

Todos sabemos que en los tiempos que vivimos no es fácil hacer todo esto, pero ¿fue fácil para Cristo?, por todo esto creo que es tiempo de ser valientes y comprometidos con nuestras creencias.

Debemos salir a la calle proclamando nuestra fe, mostrando al mundo que somos CRISTIANOS, sin ningún tipo de vergüenza y miedo, enseñando al mundo lo que mostramos en nuestra Semana Santa, El Amor de un Cristo que muere por salvarnos y la Alegría de un Cristo que ha RESUCITADO.

Que esta Semana Santa intentéis vivirla de la forma más intensa posible.”

 Hermano Mayor. Boletín XXX. Año 2019

Con la Fe ... a cuestas

Ya nos vamos acercando al día grande, las cofradías preparan su estación de penitencia, lo que la mayoría de los cofrades consideran el acto religioso o de culto más importante del año. Y es un hecho indudable la importancia que estas estaciones de penitencia tienen para la vida de los cristianos, para muchos de los cuales es la única forma de celebrar la Pascua de Jesucristo, ya que la participación en las celebraciones litúrgicas siempre es menor.

Por eso la Semana Santa hace a la iglesia más grande, cuando las cofradías sacan a sus Sagrados Titulares a la calle, éstas no son solo imágenes sin sentido, son testimonio cristiano de lo que sucedió en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. De ahí la importancia de tomar conciencia de que un cofrade es, ante todo, un cristiano que debe ser ejemplo de compromiso con la Palabra de Dios. Como hermanos y hermanas de una Cofradía no podemos ser, ni actuar como simples asociaciones públicas  de fieles de tipo cultural. Las imágenes salen para bendecir al pueblo y los cofrades deben ser, ante todos cristianos comprometidos, que lleven el mensaje de Jesucristo a los demás, no solo el día de la procesión sino durante todo el año. Y para ello es necesario alimentar nuestra fe, con la oración, la formación cristiana y los sacramentos.

Tenemos que ser fieles a lo que representamos, y confesar nuestra fe y dar gracias al Señor y a la Virgen, no solo sacando sus imágenes a la calle con devoción y respeto sino también siendo fieles al Evangelio y a la Iglesia de la que formamos parte y con la que colaboramos. Debemos hablar a nuestro corazón para no perder la esencia, para preguntarnos en cada momento como cofradía cual debe ser nuestra aportación cristiana a la vida dentro de la parroquia y en medio de la sociedad. Debemos dar más importancia a encontrar la luz y la fortaleza que a la mejor banda o a las más hermosas flores. Pensar siempre en lo que Dios quiere y demanda a cada uno de nosotros y a la cofradía.

No podemos obviar que las cofradías tienen también un elemento integrador en la sociedad, son muchas las familias, los amigos, que se implican y unen para sacar adelante sus pasos, y así, de camino mejorar su vida cristiana y sentirse acompañado en la fe.

La familia cofrade es muy importante en la iglesia y en la vida espiritual de nuestro pueblo, pero debería ser muy consciente de que todos forman parte de la comunidad parroquial, deben ser grupos abiertos a la parroquia, a la iglesia y a vivir su vida cristiana no como unos días de fiesta sino como un camino de crecimiento, formación y testimonio durante todo el año.

Y quiero compartir por último este escrito que me sirve de ayuda y preparación en estos días, sobre todo para no ser mera espectadora, sino también preparar mi alma para empaparme de nuevo en esta cuaresma del Espíritu Santo, para que me ayude a seguir en el camino con fuerza y esperanza.

Rezar

Rezar es departir con el Maestro,
es echarse a sus plantas en la yerba,
o entrar en la casita de Betania
para escuchar las charlas de su cena.

Rezar es informarle de un fracaso,
decirle que nos duele la cabeza;
rezar es invitarle a nuestra barca
mientras la red largamos a la pesca,
y mullirle una almohada sobre
un banquillo en popa, a nuestra vera.

Y, si acaso se duerme,
no aflojar el timón mientras Él duerma;
y es rezar despertarle, si, de pronto,
la mar se pone fea.

Es rezar – ¡que rezar!– decir “te quiero”,
y lo es – ¡no lo iba a ser! – decir “me pesa”,
y el “quiero ver” del ciego,
y el “¡límpiame!” angustioso de la lepra,
la lágrima sin verbo de la viuda,
y el “no hay vino” en Caná de Galilea.

Y es oración, con la cabeza gacha,
después de un desamor gemir “¡qué pena!”;
cualquier sincero suspirar del alma,
cualquier contarle a Dios nuestras tristezas,
cualquier poner en Él nuestra confianza…
–y esta vida está llena de “cualquieras”–,
todo tierno decir a nuestro Padre, todo es rezar…
¡Y hay gente que no reza!

  1. José L. Carreño, S.D.B.

 

Llevemos nuestras cruces, pequeñas o grandes, en los rosarios, en el cuello, en los tronos o a cuestas. Pero no olvidemos llevar nuestra fe, para que sea Dios quien nos guie en nuestra estación de penitencia.

 

Vocal de Cultos y Formación. Boletín XXXI. Año 2020

 

Amarás a Dios sobre todas las cosas

No me sorprendieron los datos que leí navegando por internet. En cuanto a la asistencia a misa u otros oficios religiosos –sin contar bodas, comuniones o bautizos–, un 1,7 por ciento de los que se declaran creyentes dice asistir varias veces a la semana; un 13,3 por ciento, casi todos los domingos y festivos; un 9,3 por ciento, alguna vez al mes y un 14,5 por ciento, varias veces al año.

Mientras, un 60,3 por ciento asegura no ir casi nunca. No me sorprendieron, porque yo sí que voy a misa todas las semanas y veo como quedan bastantes asientos libres. A veces hasta medio templo vacío. Y, teniendo en cuenta que Jesús nos pidió (“Haced esto en memoria mía”), a cambio de nuestra salvación (“Yo soy el pan vivo bajado del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre”), que asistiéramos y participáramos en la Eucaristía, lo que sí no deja de sorprenderme es la pasividad y tranquilidad de los que se declaran cristianos, pero que no van a misa. 

Estamos en los días propios para recordar porqué somos cristianos, seguidores de Jesucristo, hijo de Dios, que vino a salvarnos y murió y resucitó por nosotros. Días para recordar su pasión, su martirio y su triunfo sobre la muerte. Y para darnos cuenta que lo seguimos necesitando, por ello, se quedó a nuestro lado. No muerto, ni inerte en unas imágenes, sino vivo. Y necesitamos su Palabra, alimentar nuestra fe con su Cuerpo y su Sangre. Y reforzar nuestros espíritus juntos, como hermanos, en su casa, en su templo, que es el de todos.

Ante todo, recordar que está ahí. En el Sagrario. Presente en cada Eucaristía. Son días de visitar mucho los templos, que huelen a flores e incienso; ver las hermosas imágenes, los decorados tronos, los vistosos trajes, y las iglesias se llenan de gente, y Dios vivo está al lado y la mayoría ni lo mira, ni lo respeta. Un cristiano o cristiana no puede permitir eso,

“Amarás a Dios sobre todas las cosas”, dice el primer mandamiento y lo estamos olvidando.

A lo mejor deberíamos ir más a misa y aumentar el porcentaje.

Vocal de Cultos y Formación. Boletín XXX 2019

 

Del 2º Jefe de Trono. 2020

Este año me han asignado la responsabilidad de dedicaros unas palabras en nuestra revista, pero si me paro a pensar no es una responsabilidad escribir sobre los horquilleros de San Juan, sino todo lo contrario, no hay más orgullo que hablar de nuestra cofradía, de nuestros horquilleros y de lo que representamos cuando salimos a la calle cada Jueves Santo.

Se acercan esas fechas en las que el sentimiento cofrade empieza a correr dentro de nosotros, esa señal que nos viene cada año que nos dice que nos tenemos que ir preparando para nuestra Estación de Penitencia, para nuestro Jueves Santo, para pasear por las calles nuestra Fe, para sacar a nuestro Cristo de la Buena Muerte, a nuestra Virgen de la Amargura y a nuestro San Juan, porque creemos y sentimos nuestra Semana Santa y nuestra cofradía.

Son muchos recuerdos los que vienen a la mente, muchas anécdotas que resurgen cada año y que no nos cansamos de comentarlas, muchas personas que ya no están entre nosotros y que siempre recordamos con mucho cariño, porque gracias a ellos se ha mantenido viva nuestra idiosincrasia, porque, aunque no estén siguen formando parte de la cofradía, ocupando el mejor palco que hay en cielo y mientras se recuerden seguirán entre nosotros. Y nosotros tenemos la responsabilidad de mantener esos valores e inculcárselos a nuestros hijos, porque es un orgullo ver a día de hoy en el trono a padre e hijo portando a nuestros Titulares igual que hizo mi padre conmigo en su día y que hoy tengo el honor de ocupar el puesto que ocupaba él en la cola del trono. No hay mayor orgullo para un padre que su hijo siga sus pasos. Seguro que el mío estará orgulloso que toda su familia salga cada Jueves Santo. 

Nosotros cada Jueves Santo tenemos el orgullo de portar la Fe por la calles de Almuñécar, de llegar a esas personas que no pueden salir a la calle por alguna enfermedad, de provocar lágrimas en aquellas personas que nos esperan en cada calle para vernos pasar, clavando sus miradas en la cara de nuestro Cristo de la Buena Muerte, en nuestra Virgen de la Amargura y en nuestro San Juan, pidiéndole por un hijo, por sus seres queridos que lo están pasando mal y necesitan ayuda en ese momento. Pero esa fe aparte de hacerla llegar a cada persona en cada calle, la llevamos cada uno en nuestros corazones cada Jueves Santo, porque cada horquillero que sale cada año pide también por su familia, también llora y también puede que lo esté pasando mal. Por todas esas personas, las que ya no están entre nosotros, por las que esperan en cada calle y por nuestra cofradía merece la pena nuestro esfuerzo portando a nuestros Titulares y hay que seguir manteniendo y trasmitiendo dentro de la humildad, nuestro sentimiento y nuestra seriedad debajo del varal y ser el espejo en el que se mire cualquier horquillero de nuestro pueblo.

Que cada vez que mezáis a San Juan con cada marcha os sintáis orgullosos, que no hay mayor orgullo llevar a nuestros Titulares con el sentimiento que nosotros los llevamos y que en cada calle retumbe el ¡Viva San Juanico!

 

Segundo Jefe de Trono. Boletín XXXI. Año 2020

Del Jefe de Trono. 2019

Como pasa el tiempo… De nuevo me dirijo a todos vosotros, a los horqui lleros de San Juan, los que hacéis posible que esto sea una realidad año tras año demostrando la fe y la devoción que llevamos dentro. Me siento orgulloso de poder dirigirme a vosotros y sobre todo de poder guiaros un año más en nuestro día grande por el camino de la penitencia, se que sabéis de sobra el sentir que me mueve cada Semana Santa al lado vuestro.


Cuando estaba empezando este escrito para dirigirme a vosotros recuerdo con orgullo, como lo hicisteis el año pasado, la pasión que ponéis, me llena de sentimientos y ganas de estar ya en la calle mirando de frente a nuestro Cristo de la Buena Muerte a nuestra Virgen de la Amargura y a nuestro San Juan. Sí, me siento un privilegiado y os doy las gra
cias de corazón por todo lo que me dais cada uno de los horquilleros.

Nuestra función principal es la de acercar nuestras imágenes al pueblo con la elegancia que lo hacemos y de forma natural sin necesidad de alabanzas ni alardes de valentía, pero si, con el orgullo de ser horquilleros de San Juan.


Nuestra labor es muy importante para el mundo cristiano, la pasión y la devoción con la que vivimos la Semana Santa, en particular nuestro gran día el Jueves Santo, siempre en el anonimato, con el rostro cubierto en todo el recorrido demostrando el respeto por lo que hacemos y el respeto por lo que llevamos en nuestros hombros.


La Semana Santa es un momento que podemos utilizar para reflexionar, meditar y pensar sobre todo lo que hemos vivido durante todo el año y agradecerle a Dios y a nuestro San Juan por nosotros y por nuestra familia.


Al igual que en años anteriores seremos el reflejo de la fe por lo cristiano puesto en escena por nuestras calles de Almuñécar.


Hermanos, con el orgullo de ser horquilleros en nuestro pueblo, en nuestra Semana disfrutemos juntos un año más y que Dios nos de salud y fuerzas para seguir muchos más.


A nuestro Hermano Mayor te deseo lo mejor y que el Cristo de la Buena Muerte, la Virgen de la Amargura y San Juan te ayuden y te guíen en cada momento en tu nueva aventura para la que eres “ El Elegido “.


“Cuando la niebla de la incertidumbre trate de ocultarnos el mañana, la fe en Dios nos alumbra y nos señala el camino a seguir¡¡ VIVA SAN JUAN ¡¡ Y ¡¡VIVAN LOS HORQUILLEROS¡¡

Jefe de Trono. Boletín XXX. Año 2019

Vocalía de Juventud. 2020

Un año más, nos llenamos de fe e ilusión al tachar los días en el calenda rio y ver lo próximo que está nuestro día grande.

Como estrenado vocal de Juventud, me pongo a disposición de todos esos jóvenes que quieran unirse a nuestra gran familia, aportar ideas y colaborar en los distintos actos y eventos de nuestra cofradía.

Los jóvenes somos el futuro de la Semana Santa y es por ello por lo que debemos estar preparados para cuando llegue. Debemos curtirnos y aprovechar la oportunidad de acercarnos a esos no tan jóvenes que nos mostrarán el buen hacer y las pautas a seguir para seguir creciendo como cofradía en el futuro.

Os deseo una feliz cuaresma y una muy feliz Semana Santa a todos los hermanos y hermanas de la cofradía de San Juan.
¡VIVA SAN JUANICO!

Vocal de Juventud. Boletín XXX 2019

Vocalía de Juventud. 2019

Un año más, nos llenamos de fe e ilusión al tachar los días en el calenda rio y ver lo próximo que está nuestro día grande.

Como estrenado vocal de Juventud, me pongo a disposición de todos esos jóvenes que quieran unirse a nuestra gran familia, aportar ideas y colaborar en los distintos actos y eventos de nuestra cofradía.

Los jóvenes somos el futuro de la Semana Santa y es por ello por lo que debemos estar preparados para cuando llegue. Debemos curtirnos y aprovechar la oportunidad de acercarnos a esos no tan jóvenes que nos mostrarán el buen hacer y las pautas a seguir para seguir creciendo como cofradía en el futuro.

Os deseo una feliz cuaresma y una muy feliz Semana Santa a todos los hermanos y hermanas de la cofradía de San Juan.
¡VIVA SAN JUANICO!

Vocal de Juventud. Boletín XXX 2019